¿Cómo se acaba el miedo, y suprime la inseguridad ?
Las palabras de aliento no funcionan, tampoco un manual para encontrarse con el "yo"
Sólo sirven tus labios diciendo ternuras, cariños de sílabas lentas
Te amo, pero como me amo a mí
Cómo resisto una broma de algo que intento sea bueno
De algo que para mi es difícil e importante
¿Cómo aceptar las burlas?
Y a veces no son burlas
es un ego inexistente que cae ante cualquier cosa
Quiero ser feliz
Las palabras de aliento no funcionan, tampoco un manual para encontrarse con el "yo"
Sólo sirven tus labios diciendo ternuras, cariños de sílabas lentas
Te amo, pero como me amo a mí
Cómo resisto una broma de algo que intento sea bueno
De algo que para mi es difícil e importante
¿Cómo aceptar las burlas?
Y a veces no son burlas
es un ego inexistente que cae ante cualquier cosa
Quiero ser feliz
Me he perdido.
Perdí la mano de quien me sujetaba para seguir.
No fue más de un segundo, quizá un minuto.
Pero me perdí.
Yo no quería perderme.
Quería encontrarme
Desde el corazón
Hasta la piel
Pero me perdí.
¿Cómo se siente pertenecer?
Recuerdo que se sentía bien
Como un buen aire ondulando en el alma
Como un fuego abrazador cuando hay frío.
¿Cuándo me perdí?
¿Por qué lo hice?
No me soltaron la mano
Quizás sólo la aflojaron
Y me perdí
Entre recuerdos a veces me encuentro
Cuando era feliz, y cálida como un colibrí
Fugaz a la vez
Pero no vacilante, como ahora
Y me perdí
Y no puedo encontrarme
Quiero encontrarme
Aferrarme, afirmarme
Volver a ser feliz
Pero no me encuentro
¿Por qué no me encuentro?
Sólo sé que me perdí
Perdí la mano de quien me sujetaba para seguir.
No fue más de un segundo, quizá un minuto.
Pero me perdí.
Yo no quería perderme.
Quería encontrarme
Desde el corazón
Hasta la piel
Pero me perdí.
¿Cómo se siente pertenecer?
Recuerdo que se sentía bien
Como un buen aire ondulando en el alma
Como un fuego abrazador cuando hay frío.
¿Cuándo me perdí?
¿Por qué lo hice?
No me soltaron la mano
Quizás sólo la aflojaron
Y me perdí
Entre recuerdos a veces me encuentro
Cuando era feliz, y cálida como un colibrí
Fugaz a la vez
Pero no vacilante, como ahora
Y me perdí
Y no puedo encontrarme
Quiero encontrarme
Aferrarme, afirmarme
Volver a ser feliz
Pero no me encuentro
¿Por qué no me encuentro?
Sólo sé que me perdí
No sé lo que significo para ti. Si soy un por siempre, si soy tu primer amor, tu alegría, o tu fuente de tristeza y dolor, de agonía, tu "no volverá a pasar".
No sé que significo para mi, los días pasados se vuelven demasiado raros. No le tengo miedo ni al presente ni al futuro, ya he pasado por tanto, que las cosas poco a poco pierden su efecto sorprendente en mi. Ya no lloro, ya no me frustro cuando alguien no me entiende, las lágrimas no caen, porque no las dejo caer. A pesar de la tormenta de emociones con la que lucho en ese instante, he aprendido, al fin, a separar el corazón del cerebro, y mi cerebro, ya no deja que me vean llorar. Ya no me dejará más verme como una niña indefensa.
A veces creo que necesito de todos para poder ser realmente feliz. Que todos estén bien, cada cual, con su respectiva familia; y sí, la mínima falta de felicidad en ellos, me abate como si la afligida fuese yo. Pero me di cuenta, que nunca he estado mejor, que cuando estoy sola, cuando no tengo que preocuparme de que hacer, con quien, a que hora despertar para poder salir.
Tiempo.
El infinito tiempo, tan finito a la hora de morir. Siempre he deseado morir de repente, sin aviso, improviso. Sí, aunque tengo muchos días felices en los que me imagino en un futuro mejor, la mayoría del tiempo, sé que ese futuro no será tanto mejor, y aunque deseo morir, estoy segura que Algo tiene un plan perfecto para mi, y a lo mejor, moriré a cambio de salvar muchas vidas.
Estoy cansada de encontrar hojas escritas por mi en los momentos más tristes, con un breve simulación del instante en que rompamos, del día en que mis papás fallezcan, del momento en que pierda la visión, del día en que mi abuelita se vaya.
No quiero seguir dandole a mi cabeza motivos bastante fuertes y razonables para dejar de existir. Lo peor de todo, es que sé cómo vencer eso, trabajarlo y sentirme mejor... Es que a veces, siento que ese esfuerzo no vale la pena, porque tantas veces lo he intentado, y mi actitud ha sido pisoteada por ajenos.
Sólo quiero ser yo, caminando por un parque, con un helado y una sonrisa en la cara.
Sólo quiero ser la niña feliz que fui.
No sé que significo para mi, los días pasados se vuelven demasiado raros. No le tengo miedo ni al presente ni al futuro, ya he pasado por tanto, que las cosas poco a poco pierden su efecto sorprendente en mi. Ya no lloro, ya no me frustro cuando alguien no me entiende, las lágrimas no caen, porque no las dejo caer. A pesar de la tormenta de emociones con la que lucho en ese instante, he aprendido, al fin, a separar el corazón del cerebro, y mi cerebro, ya no deja que me vean llorar. Ya no me dejará más verme como una niña indefensa.
A veces creo que necesito de todos para poder ser realmente feliz. Que todos estén bien, cada cual, con su respectiva familia; y sí, la mínima falta de felicidad en ellos, me abate como si la afligida fuese yo. Pero me di cuenta, que nunca he estado mejor, que cuando estoy sola, cuando no tengo que preocuparme de que hacer, con quien, a que hora despertar para poder salir.
Tiempo.
El infinito tiempo, tan finito a la hora de morir. Siempre he deseado morir de repente, sin aviso, improviso. Sí, aunque tengo muchos días felices en los que me imagino en un futuro mejor, la mayoría del tiempo, sé que ese futuro no será tanto mejor, y aunque deseo morir, estoy segura que Algo tiene un plan perfecto para mi, y a lo mejor, moriré a cambio de salvar muchas vidas.
Estoy cansada de encontrar hojas escritas por mi en los momentos más tristes, con un breve simulación del instante en que rompamos, del día en que mis papás fallezcan, del momento en que pierda la visión, del día en que mi abuelita se vaya.
No quiero seguir dandole a mi cabeza motivos bastante fuertes y razonables para dejar de existir. Lo peor de todo, es que sé cómo vencer eso, trabajarlo y sentirme mejor... Es que a veces, siento que ese esfuerzo no vale la pena, porque tantas veces lo he intentado, y mi actitud ha sido pisoteada por ajenos.
Sólo quiero ser yo, caminando por un parque, con un helado y una sonrisa en la cara.
Sólo quiero ser la niña feliz que fui.
Hay una voz, en alguna parte del alma, que te demuestra como eres, como serás, la forma en que una y otra vez, te vuelves a equivocar en lo mismo. Entonces tu cabeza dice "Detente! Estás mal! Estás repitiendo lo mismo que ayer, y el mes pasado, y el año anterior! Lo mismo que te prometiste mil veces no volver hacer! Lo mismo, que ha herido a las personas que más amas" pero ya todo está jodido, ya hiciste que todo lo bonito, lo bueno, lo hermoso del momento, se fuera lejos, y cayera por un largo y tormentoso precipicio.
Entonces, tú cabeza, esa parte de ella llamada confianza, sigue diciéndote que te estás equivocando otra vez, y tú, sin saber que hacer, corres buscando refugio, pero no hay refugio alguno, nadie quiere sostenerte entre sus brazos... por eso, corres, hacia algún rincón oscuro, íntimo, y escondido, en el que puedes aferrarte a un antiguo peluche y llorar sin que nadie te vea, ni juzgue, ni burle de ti.
Pero por todo lo anterior, se creó una caparazón más gruesa que la anterior en el lugar donde se guardan los sentimientos, y te vuelve así, mucho más arisco, desconfiado, e infeliz. Porque piensas que estás destinado a fallar, a ser así por siempre, entonces haces que las espinas crezcan, para quedar sola, y no herir a nadie más, ni herirte más a ti mismo.
Cayendo, te siente siempre cayendo, a un oscuro abismo, donde no hay nada, y el cual, cuando piensas que vas a tocar fondo, descubres que no tiene.
Entonces, tú cabeza, esa parte de ella llamada confianza, sigue diciéndote que te estás equivocando otra vez, y tú, sin saber que hacer, corres buscando refugio, pero no hay refugio alguno, nadie quiere sostenerte entre sus brazos... por eso, corres, hacia algún rincón oscuro, íntimo, y escondido, en el que puedes aferrarte a un antiguo peluche y llorar sin que nadie te vea, ni juzgue, ni burle de ti.
Pero por todo lo anterior, se creó una caparazón más gruesa que la anterior en el lugar donde se guardan los sentimientos, y te vuelve así, mucho más arisco, desconfiado, e infeliz. Porque piensas que estás destinado a fallar, a ser así por siempre, entonces haces que las espinas crezcan, para quedar sola, y no herir a nadie más, ni herirte más a ti mismo.
Cayendo, te siente siempre cayendo, a un oscuro abismo, donde no hay nada, y el cual, cuando piensas que vas a tocar fondo, descubres que no tiene.
Hace frío, frío bajo mi piel humedecida por el sudor de este caluroso verano.
Sin embargo, en mi interior, un invierno nevado me ha inundado. El hielo se acumula, y las estaciones no lo tocan, porque el hielo es piedra, cuando alguien intenta perforar.
Hace más frío aún, cuando es de día y las hojas se mueven fuertes como rayos, el viento azota, a falta de la humedad, que hace parecer a todo el mundo, un carbón asado por la falta de nubes, sí, en mi interior, ahora hay una tormentosa nevada.
Nada ayuda, nada socorre, nada emerge al rescate, y es que no lo necesito, siquiera lo pido. Porque estoy sucumbiendo bajo mis propios parámetros, estoy agonizando, y soplando un frío halo de alivio, porque mi mayor deseo es desaparecer.
Si alguien ayudara, como lo hicieron con Veronika, si un estúpido médico pretendiera salvar mi alma de este absurdo pero verdadero deseo, moriría en el intento, cualquiera de los dos.
Las nubes cargadas de muerte, de alivio, no me sofocan, aún cuando más lo intento.
Quizás no sea mi momento, pero sí tengo la razón.
Sin embargo, en mi interior, un invierno nevado me ha inundado. El hielo se acumula, y las estaciones no lo tocan, porque el hielo es piedra, cuando alguien intenta perforar.
Hace más frío aún, cuando es de día y las hojas se mueven fuertes como rayos, el viento azota, a falta de la humedad, que hace parecer a todo el mundo, un carbón asado por la falta de nubes, sí, en mi interior, ahora hay una tormentosa nevada.
Nada ayuda, nada socorre, nada emerge al rescate, y es que no lo necesito, siquiera lo pido. Porque estoy sucumbiendo bajo mis propios parámetros, estoy agonizando, y soplando un frío halo de alivio, porque mi mayor deseo es desaparecer.
Si alguien ayudara, como lo hicieron con Veronika, si un estúpido médico pretendiera salvar mi alma de este absurdo pero verdadero deseo, moriría en el intento, cualquiera de los dos.
Las nubes cargadas de muerte, de alivio, no me sofocan, aún cuando más lo intento.
Quizás no sea mi momento, pero sí tengo la razón.
Yo, la pequeña niña insegura y temerosa, hoy quiero un cambio.
Pensé en cerrar el blog, pero, no sé, lo mantendré unas semanas más y después c h i a o. Quizás suene raro, pero gran parte de los recuerdos que me trae son malos, como si nada positivo saliera de este montón de hojas digitales, sólo tristeza y recuerdos grises.
Así que con esto, pretendo comenzar un nuevo ciclo, más armónico, más mío, más personal. Por primera vez, voy a pensar en mi antes que en cualquier persona, porque me cansé de ser herida, de no recibir respuesta, de esforzarme por algo que no vale la pena. Y entre todas esas cosas, también me cansé de no ser yo, o de preocuparme demasiado por el qué dirán.
Pero para que un cambio se haga notar, desde el interior, para que se proyecte con un enorme halo de vibrante energía, debe partir por algo físico, notorio. Para eso, haré algo que siempre he querido hacer, pero por preguntar si le gustará o no, a cualquier persona, no hice. ¡Que tonta! Cómo si alguien me preguntara el gusto a mi, pero hacer lo que quieren hacer.
Floreceré, como la primera después de la nevada. Como alguien que se ocultó en las sombras por temor a ser descubierta, como una brisa, que quiere refrescar a la gente.
Será como aprender a respirar... otra vez.
Pensé en cerrar el blog, pero, no sé, lo mantendré unas semanas más y después c h i a o. Quizás suene raro, pero gran parte de los recuerdos que me trae son malos, como si nada positivo saliera de este montón de hojas digitales, sólo tristeza y recuerdos grises.
Así que con esto, pretendo comenzar un nuevo ciclo, más armónico, más mío, más personal. Por primera vez, voy a pensar en mi antes que en cualquier persona, porque me cansé de ser herida, de no recibir respuesta, de esforzarme por algo que no vale la pena. Y entre todas esas cosas, también me cansé de no ser yo, o de preocuparme demasiado por el qué dirán.
Pero para que un cambio se haga notar, desde el interior, para que se proyecte con un enorme halo de vibrante energía, debe partir por algo físico, notorio. Para eso, haré algo que siempre he querido hacer, pero por preguntar si le gustará o no, a cualquier persona, no hice. ¡Que tonta! Cómo si alguien me preguntara el gusto a mi, pero hacer lo que quieren hacer.
Floreceré, como la primera después de la nevada. Como alguien que se ocultó en las sombras por temor a ser descubierta, como una brisa, que quiere refrescar a la gente.
Será como aprender a respirar... otra vez.