Las maleza bailaba con el viento. Los arboles, moviendose con gracia, parecĆan danzar. Era un dĆa lindo para respirar, como un dĆa domingo, con ganas de hacer nada. Quise repasar cada lugar de la ciudad que me traĆa un buen recuerdo. Aprovechar para tomar un helado, para sentir que no necesitaba nada, aunque fuera por un momento.
RecorrĆ calles, paseando como turista en casa propia. Todo era nuevo y novedoso para mi. AsĆ lo decidĆ y asĆ juguĆ©. A pesar de que todo era tan viejo, ya no importaba. ¿QuĆ© mĆ”s daba ver lo hermoso en pequeƱas cosas?
Era mi dĆa de fingir que era feliz.
Cuando uno es pequeño, todo es mÔs fÔcil. Si quieres algo, vas y lo pides. Sin remordimientos. Si quieres llorar, lloras, sin verguenza. Si quieres amar, amas. Sin miedo. Si quieres helado, pataleas hasta que lo consegues. No piensas en qué quizÔ después te falte ese dinero para otra cosa, en el azúcar y la dieta. O en que quizÔs la persona que estÔ contigo, no quiere helado. Quiere pastel.
QuizĆ” es egocentrismo. Falta de empatĆa. Pero lo cierto es que estoy segura de cada adulto fue mĆ”s feliz de niƱo.
Y la cosa es que yo, yo no le dije que lo amaba, por miedo. No le dije que deseaba besarlo, porque quizĆ”s Ć©l no querĆa. No le preguntĆ© si podĆamos volver a vernos, porque si decĆa que no, mi corazón se quebrarĆa. Todo ese medio, de obtener muchos no como respuestas, no importaron nada, cuando entendĆ que al no preguntar, nunca me dĆ la posibilidad de obtener un sĆ.
Y lo cierto es que, él nunca volvió a hablarme, y yo menos a él...porque pensé que quizÔ el no queria.
Repaso mis zapatos por sobre el pavimento, mientras termino de comer mi helado, sumida en pensamientos que no tienen demasiado sentido, porque no cambian absolutamente nada. El dĆa, primaveral, me invita a soƱar y pensar que quizĆ” me lo encuentre en la esquina, y me preguntĆ© asombrado y feliz de verme, cómo han estado mis dĆas. QuizĆ” piense que realmentel o hace feliz verme, sienta algo en su estomago, y diga que extraƱo eso. Me invite a salir, mĆ”s tarde, de noche, y al terminar la velada, me deje en mi casa y me bese tiernamente, antes de decir que nos vemos maƱana.
SonrĆo.
AĆŗn queda helado para saborear. Y sol para intentar brillar.
Entro a una tienda por un pastel para la noche. Y mientras compro, Ʃl entra por el frente.
Quisiera sentirme tan segura como hace unos minutos mientras caminaba tranquila por la calle. Pero de repente, vi sus lindos ojos, perfectos dientes, hermoso cabello y amado fĆsico. Y sentĆ que mi pelo estaba demasiado corto y quemado. No me habĆa pintado las uƱas. QuizĆ” tenĆa chocolate en los dientes, y mi vestido no me favorecĆa.
Sin siquiera hablarle, ya estaba ruborizada mirando el piso.
- Hola - me dijo con una media sonrisa casual.
- Hola, ¿quĆ© tal? - pregunto desentendida.
- ¿Bien, bien y tĆŗ? Hace tiempo no te veĆa - dice sonriente mirando mis ojos.
- Bien gracias... SĆ, hace un rato... - respondo esquivando su mirada.
¿Por quĆ© cuando tenemos todo eso que deseamos tener, actuamos como estĆŗpidos?
- Bueno, vine por un pie, asĆ que... - dice avanzando hacia el mostrador.
- Si si claro, nos vemos... - digo pasando rĆ”pido por su lado. Si tan sólo fuera mĆ”s valiente. Ćl me mira soprendido al saber que me irĆ©, y dice: - Si me esperas, puedo dejarte en tu casa...
- Yo tengo que... - Y asĆ el destino vuelve a mostrarme que me da demasiado miedo la vida - Claro. Te espero.
SonreĆ. SonreĆ con valentĆa.
Y aunque mi imaginación todo lo adorna. Lo que pasó fue mejor que en mi imaginación.
Sólo porque me dà la oportunidad, de confiar en mi.
Y dar un sĆ.
RecorrĆ calles, paseando como turista en casa propia. Todo era nuevo y novedoso para mi. AsĆ lo decidĆ y asĆ juguĆ©. A pesar de que todo era tan viejo, ya no importaba. ¿QuĆ© mĆ”s daba ver lo hermoso en pequeƱas cosas?
Era mi dĆa de fingir que era feliz.
Cuando uno es pequeño, todo es mÔs fÔcil. Si quieres algo, vas y lo pides. Sin remordimientos. Si quieres llorar, lloras, sin verguenza. Si quieres amar, amas. Sin miedo. Si quieres helado, pataleas hasta que lo consegues. No piensas en qué quizÔ después te falte ese dinero para otra cosa, en el azúcar y la dieta. O en que quizÔs la persona que estÔ contigo, no quiere helado. Quiere pastel.
QuizĆ” es egocentrismo. Falta de empatĆa. Pero lo cierto es que estoy segura de cada adulto fue mĆ”s feliz de niƱo.
Y la cosa es que yo, yo no le dije que lo amaba, por miedo. No le dije que deseaba besarlo, porque quizĆ”s Ć©l no querĆa. No le preguntĆ© si podĆamos volver a vernos, porque si decĆa que no, mi corazón se quebrarĆa. Todo ese medio, de obtener muchos no como respuestas, no importaron nada, cuando entendĆ que al no preguntar, nunca me dĆ la posibilidad de obtener un sĆ.
Y lo cierto es que, él nunca volvió a hablarme, y yo menos a él...porque pensé que quizÔ el no queria.
Repaso mis zapatos por sobre el pavimento, mientras termino de comer mi helado, sumida en pensamientos que no tienen demasiado sentido, porque no cambian absolutamente nada. El dĆa, primaveral, me invita a soƱar y pensar que quizĆ” me lo encuentre en la esquina, y me preguntĆ© asombrado y feliz de verme, cómo han estado mis dĆas. QuizĆ” piense que realmentel o hace feliz verme, sienta algo en su estomago, y diga que extraƱo eso. Me invite a salir, mĆ”s tarde, de noche, y al terminar la velada, me deje en mi casa y me bese tiernamente, antes de decir que nos vemos maƱana.
SonrĆo.
AĆŗn queda helado para saborear. Y sol para intentar brillar.
Entro a una tienda por un pastel para la noche. Y mientras compro, Ʃl entra por el frente.
Quisiera sentirme tan segura como hace unos minutos mientras caminaba tranquila por la calle. Pero de repente, vi sus lindos ojos, perfectos dientes, hermoso cabello y amado fĆsico. Y sentĆ que mi pelo estaba demasiado corto y quemado. No me habĆa pintado las uƱas. QuizĆ” tenĆa chocolate en los dientes, y mi vestido no me favorecĆa.
Sin siquiera hablarle, ya estaba ruborizada mirando el piso.
- Hola - me dijo con una media sonrisa casual.
- Hola, ¿quĆ© tal? - pregunto desentendida.
- ¿Bien, bien y tĆŗ? Hace tiempo no te veĆa - dice sonriente mirando mis ojos.
- Bien gracias... SĆ, hace un rato... - respondo esquivando su mirada.
¿Por quĆ© cuando tenemos todo eso que deseamos tener, actuamos como estĆŗpidos?
- Bueno, vine por un pie, asĆ que... - dice avanzando hacia el mostrador.
- Si si claro, nos vemos... - digo pasando rĆ”pido por su lado. Si tan sólo fuera mĆ”s valiente. Ćl me mira soprendido al saber que me irĆ©, y dice: - Si me esperas, puedo dejarte en tu casa...
- Yo tengo que... - Y asĆ el destino vuelve a mostrarme que me da demasiado miedo la vida - Claro. Te espero.
SonreĆ. SonreĆ con valentĆa.
Y aunque mi imaginación todo lo adorna. Lo que pasó fue mejor que en mi imaginación.
Sólo porque me dà la oportunidad, de confiar en mi.
Y dar un sĆ.
