Cómo decir que te extraño sin que malentiendas a mi corazón.
Decirte: "Extraño cada caricia, abrazo, y humilde beso que venía improvisado de tus labios".
Porque es cierto, cierto que extraño la forma en que mis pequeñas palabras, escritas en discordancia, a veces, te dejaban sin habla.
Extraño, extraño... cada día estás más extraño.
Extraño que me beses de improviso. Extraño que me vayas a buscar a ningún lugar. Extraño las mariposas en el vientre antes de verte. Extraño que seas tú mismo, sin referente.
Extraño. Es extraño. Corrompimos lo puro de nuestro inesperado amor. Sí, inesperado. Tú no esperabas encontrarme, yo no espera encontrarte. Extraño saber lo puro que fue nuestro emerger.
Decirte: "No sabes como duele, ver que te alejas; ver que te niegas a aceptar que te alejas; ver que piensas que sólo estoy aquí para pedirte más... Siempre crees que quiero más de ti. Y no sabes cómo duele eso"
¿Cómo digo todo eso, sin herirte más?
Sin herirme más
Sin pensar que lo que siento es egoísta... cómo hago esto de forma tal, en que te des cuenta de lo mucho que te alejas cada día de mi...
De lo extraño que me es extrañarte aunque te tenga
Decirte: "Extraño cada caricia, abrazo, y humilde beso que venía improvisado de tus labios".
Porque es cierto, cierto que extraño la forma en que mis pequeñas palabras, escritas en discordancia, a veces, te dejaban sin habla.
Extraño, extraño... cada día estás más extraño.
Extraño que me beses de improviso. Extraño que me vayas a buscar a ningún lugar. Extraño las mariposas en el vientre antes de verte. Extraño que seas tú mismo, sin referente.
Extraño. Es extraño. Corrompimos lo puro de nuestro inesperado amor. Sí, inesperado. Tú no esperabas encontrarme, yo no espera encontrarte. Extraño saber lo puro que fue nuestro emerger.
Decirte: "No sabes como duele, ver que te alejas; ver que te niegas a aceptar que te alejas; ver que piensas que sólo estoy aquí para pedirte más... Siempre crees que quiero más de ti. Y no sabes cómo duele eso"
¿Cómo digo todo eso, sin herirte más?
Sin herirme más
Sin pensar que lo que siento es egoísta... cómo hago esto de forma tal, en que te des cuenta de lo mucho que te alejas cada día de mi...
De lo extraño que me es extrañarte aunque te tenga
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
nada
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nada
nada
nada
nada
Recuerdo cuando era pequeña, y leía historias de amor, o las veía en televisión. Le decía a menudo a mamá que para mi lo más importante era salvar el planeta, y a diferencia de las tontas chicas de la TV, yo nunca dejaría la universidad por un amor, es más, sólo estudiaría, y buscaría el amor después; agregando siempre, que nunca tendría hijos.
A medida que crecía, fui conociendo versiones del amor, que me espantaron aún más. Cree, poco a poco, una enorme caparazón de hielo, cuya única función era alejar a las personas. Luego, en la adolescencia, creía enamorarme por primera vez, destapé mi corazón, y este se hizo mil pedazos, pues no fue correspondido.
Así paso mi adolescencia, sumida en libros, escapando largos ratos de la realidad, hasta que lo superé.
Cuando eso pasó, me planteé un nuevo mundo, en el que mi felicidad sería por lejos lo más importante de mi vida. Me comencé a querer, a vivir, a sentirme plena, con inseguridades, pero siempre pretendiendo superarlas. Comencé a amarme.
Desde ese periodo, me sentí preparada para volar, para reír, para sumergirme en una isla perdida del mundo, sola, sola y feliz. Conmigo, ya me es suficiente.
Pero, a su vez, me enamoré, y esta vez, fue verdad, y creo, fue correspondido. Transforme mi mundo en un mundo para dos personas, me deje invadir, e invadí también. Siempre tratando de cuidar el pequeño tesoro personal que había formado para mi.
Comencé a querer volar, pero acompañada, soñé con un futuro, junto a alguien; cambié algunos hábitos, para causar más felicidad; y me fui sumergiendo en falsas burbujas de perfecto amor.
El amor, jamás es perfecto.
Le dije a alguien, que me gustaría, algún día, fuera el padre de mis hijos. Le dije, vayámonos a vivir a un bosque, juntos. Viajemos a una isla, de la mano. Y así, mi pequeño tesoro resguardado, se difuminó.
Y hoy, los recuerdos del pasado me inundan. No quiero tener ese absurdo sentimiento, esa maldita sensación de que todo pasado fue mejor, de que todo lo bonito se acabó.
Quiero leer un libro sola, tranquila, en paz. Sin que nadie se burle de su título, sin que se me juzgue por leer eso y no otra cosa. Quiero estar sola, tranquila, y sin odio hacia nadie. No me quiero preguntar más que hice mal.
Me gustaría estar en una burbuja, sí. Pero sola.
A medida que crecía, fui conociendo versiones del amor, que me espantaron aún más. Cree, poco a poco, una enorme caparazón de hielo, cuya única función era alejar a las personas. Luego, en la adolescencia, creía enamorarme por primera vez, destapé mi corazón, y este se hizo mil pedazos, pues no fue correspondido.
Así paso mi adolescencia, sumida en libros, escapando largos ratos de la realidad, hasta que lo superé.
Cuando eso pasó, me planteé un nuevo mundo, en el que mi felicidad sería por lejos lo más importante de mi vida. Me comencé a querer, a vivir, a sentirme plena, con inseguridades, pero siempre pretendiendo superarlas. Comencé a amarme.
Desde ese periodo, me sentí preparada para volar, para reír, para sumergirme en una isla perdida del mundo, sola, sola y feliz. Conmigo, ya me es suficiente.
Pero, a su vez, me enamoré, y esta vez, fue verdad, y creo, fue correspondido. Transforme mi mundo en un mundo para dos personas, me deje invadir, e invadí también. Siempre tratando de cuidar el pequeño tesoro personal que había formado para mi.
Comencé a querer volar, pero acompañada, soñé con un futuro, junto a alguien; cambié algunos hábitos, para causar más felicidad; y me fui sumergiendo en falsas burbujas de perfecto amor.
El amor, jamás es perfecto.
Le dije a alguien, que me gustaría, algún día, fuera el padre de mis hijos. Le dije, vayámonos a vivir a un bosque, juntos. Viajemos a una isla, de la mano. Y así, mi pequeño tesoro resguardado, se difuminó.
Y hoy, los recuerdos del pasado me inundan. No quiero tener ese absurdo sentimiento, esa maldita sensación de que todo pasado fue mejor, de que todo lo bonito se acabó.
Quiero leer un libro sola, tranquila, en paz. Sin que nadie se burle de su título, sin que se me juzgue por leer eso y no otra cosa. Quiero estar sola, tranquila, y sin odio hacia nadie. No me quiero preguntar más que hice mal.
Me gustaría estar en una burbuja, sí. Pero sola.
Puedes irte al infierno, irte, irte irte y no volver;
Vete! Que con cada paso me olvido,
Corre! mientras más me río,
Aléjate, lejos lejos donde jamás te encuentre,
Pero vuelve, siempre vuelve, no me dejes perderte.
Vete! Que con cada paso me olvido,
Corre! mientras más me río,
Aléjate, lejos lejos donde jamás te encuentre,
Pero vuelve, siempre vuelve, no me dejes perderte.
Y el punto es, que jamás quiero arrepentirme de no haberlo intentado.
El problema es, qué soy demasiado inmadura para saber lo que hago
Dilema a su vez, de la falta de experiencia que llevo en las manos
Sacrificio, saber, que no siempre estaré de tu lado
¿Cómo se acaba el miedo, y suprime la inseguridad ?
Las palabras de aliento no funcionan, tampoco un manual para encontrarse con el "yo"
Sólo sirven tus labios diciendo ternuras, cariños de sílabas lentas
Te amo, pero como me amo a mí
Cómo resisto una broma de algo que intento sea bueno
De algo que para mi es difícil e importante
¿Cómo aceptar las burlas?
Y a veces no son burlas
es un ego inexistente que cae ante cualquier cosa
Quiero ser feliz
Las palabras de aliento no funcionan, tampoco un manual para encontrarse con el "yo"
Sólo sirven tus labios diciendo ternuras, cariños de sílabas lentas
Te amo, pero como me amo a mí
Cómo resisto una broma de algo que intento sea bueno
De algo que para mi es difícil e importante
¿Cómo aceptar las burlas?
Y a veces no son burlas
es un ego inexistente que cae ante cualquier cosa
Quiero ser feliz