Dime voz de luna, ¿ que es lo que nos hace vulnerable? tu que vives de una luz que no te pertenece y observas con cautela el avance del tiempo; es la sabiduría el mal que somete a unos frente a otros, porque la tuya, siendo mas grande que ninguna, te ha mantenido viva, descansada y libre; eres mas que la imagen hermosas de una noche estrellada, eres inspiración para los amantes, para los tristes, para los felices, compañía para aquellos forasteros, tu nos haces olvidar al sol, aunque sabes que sin el nadie existiría.
Como podemos vivir sin padecer, tu la frágil dama hermosa entre las nubes, la que mira con pereza cada acto en esta extensa faz y se mantiene sin pestañear, sin olvidar y sin sufrir. ¿ por que no nos enseñas a sonreír ? ¿acaso es esa paz que habita en ti, la que nos hace diferentes? Yo quisiera ser tu, oh luna, bañada de brillo, inspiradora de bandidos, brillante inteligencia de las mentes abiertas, tu, tan inmóvil y veloz, tan pura, tan anciana, tan fresca... tu tan muerta.
Como podemos vivir sin padecer, tu la frágil dama hermosa entre las nubes, la que mira con pereza cada acto en esta extensa faz y se mantiene sin pestañear, sin olvidar y sin sufrir. ¿ por que no nos enseñas a sonreír ? ¿acaso es esa paz que habita en ti, la que nos hace diferentes? Yo quisiera ser tu, oh luna, bañada de brillo, inspiradora de bandidos, brillante inteligencia de las mentes abiertas, tu, tan inmóvil y veloz, tan pura, tan anciana, tan fresca... tu tan muerta.
Sonríes, mirando mis ojos, diciendo perdón; sonríes viéndome de reojo, sonríes mientras hablamos, sonríes cuando te extraño.
Me ignoras en repudio, me hieres el orgullo, refutas mis verdades, burlas mis falsedades.
Quieres mis alegrías, quieres mis tristezas, quieras esa vida que no llevas.
Toma el tren a la vida, sigue el camino del perdón, ve la luz en tu alma, perdona a tu corazón.
No lamentes haberme conocido, que yo no lamento haberte querido.
Miraba el reloj incansablemente, casi como si el tiempo se le escapara de las manos, daba una y otra vez una mirada a la misma hoja, como si quisiera leerla, o si lo intentara, pero tan distraída que nunca recordaba lo que ahí decía; el café descansaba en la mesa desde hace tanto rato que ya no conservaba calor...
Otra mirada al reloj, y nada, por más que quisiera pasar inadvertida entre las personas que frecuentaban el restaurante, todos se preguntaban, por que esa chicha de cabello color chocolate, ojos color miel y acento extraño, llevaba más de dos horas sentada ahí...sola. Estaba demasiada incomoda y enojada para seguir esperando por un desconocido que hasta pudo burlarse de ella, haciéndola asistir a tal cita, incluso se le paso por la cabeza, que aquella misteriosa persona estaba caminando por ahí, observando como perdía la paciencia.
Se paró, luego de pagar la cuenta y guardar sus cosas, no hubo ninguna vacilación, tampoco una mirada atrás. Salió de entre el tumulto de mesitas del pequeño bulevar y camino entre el tumulto de personas que pisaban los adoquines, como danzando...todo ahí era tan hermoso para ella, tan hermoso... Y ¿permitiría acaso que un mal día arruinará esto, el sueño de toda una vida? No, no era tan fácil pasarla a llevar.
Compró unos chocolates, en ese almacén que aparecía en una de sus películas favoritas, pasó a una librería y camino hasta una plaza, se sentó a comer un helado, mientras sin apuro miraba el cielo, los árboles y el paisaje. Sacó su cámara y se dedicó a lo suyo, con una enorme sonrisa en la cara, jugueteó con la luz y el enfoque...
Todo era tan perfecto que olvidó el percance de la mañana, olvidó, por qué había llegado ahí, olvidó que tenía que trabajar... olvido la importancia de saber su nombre, olvido el por que de su visita, olvido tantas cosas que no le importo seguir divirtiéndose, era hora del cambio, era hora de olvidar el pasado y disfrutar. Olvidar, olvidar, olvidar...
Otra mirada al reloj, y nada, por más que quisiera pasar inadvertida entre las personas que frecuentaban el restaurante, todos se preguntaban, por que esa chicha de cabello color chocolate, ojos color miel y acento extraño, llevaba más de dos horas sentada ahí...sola. Estaba demasiada incomoda y enojada para seguir esperando por un desconocido que hasta pudo burlarse de ella, haciéndola asistir a tal cita, incluso se le paso por la cabeza, que aquella misteriosa persona estaba caminando por ahí, observando como perdía la paciencia.
Se paró, luego de pagar la cuenta y guardar sus cosas, no hubo ninguna vacilación, tampoco una mirada atrás. Salió de entre el tumulto de mesitas del pequeño bulevar y camino entre el tumulto de personas que pisaban los adoquines, como danzando...todo ahí era tan hermoso para ella, tan hermoso... Y ¿permitiría acaso que un mal día arruinará esto, el sueño de toda una vida? No, no era tan fácil pasarla a llevar.
Compró unos chocolates, en ese almacén que aparecía en una de sus películas favoritas, pasó a una librería y camino hasta una plaza, se sentó a comer un helado, mientras sin apuro miraba el cielo, los árboles y el paisaje. Sacó su cámara y se dedicó a lo suyo, con una enorme sonrisa en la cara, jugueteó con la luz y el enfoque...
Todo era tan perfecto que olvidó el percance de la mañana, olvidó, por qué había llegado ahí, olvidó que tenía que trabajar... olvido la importancia de saber su nombre, olvido el por que de su visita, olvido tantas cosas que no le importo seguir divirtiéndose, era hora del cambio, era hora de olvidar el pasado y disfrutar. Olvidar, olvidar, olvidar...
Hello
I´ve wating for you
Everlong
*
And I wonder
When I sing along with you
If everything could ever feel this real forever
If anything coult ever be this good again
I´ve wating for you
Everlong
*
And I wonder
When I sing along with you
If everything could ever feel this real forever
If anything coult ever be this good again
I love this...
Como me gustaría que todo fuera perfecto, es que jamas me había encontrado tan cerca de la perfecta felicidad en el ambiguo caso de estar enferma, si solo no tuviera esta cosa en mi cuerpo... quizás nunca me hubiese dado cuenta de lo que tengo a mi lado.
Alguien me dijo hoy, "tal vez si no estuvieras enferma, podrías haber tenido un accidente en la calle...", y lo cuestione y dije: Claro que puede ser, como también puede que quisieran que despertara al fin.
Estoy feliz, estoy optimista, estoy agradecida; confió en que me mejorare, confío en que estaré bien, que las cosas seguirán su rumbo, que solo fue otro bache en el camino, otro mas que saltare antes de caer.
Oh! como amo el hecho de haber reaccionado, esto fue como la bofetada en un rostro anonadado, en alguien petrificado, en alguien pesimista que no reaccionaba nunca, ese alguien era yo, pensando en que nada valía la pena.
Perdí unos días, unos meses, unos años quizás, pero ahora no volveré a perderme de nada.
Ahora mis queridos lectores escasos pero existentes al fina y al cabo, una canción que siempre me anima y que para variar es linda *O*
No es mi culpa que las estrellas estén demasiado lejos como para alcanzarlas... Si mis dedos junto a la ventana apartan el vaho de mi aliento cálido en esta fría noche, si la ropa de mi cama es demasiado poca para apaciguar los escalofríos, si mis pies entumecidos no encuentran calor en los cariñosos calcetines... debo sentir el miedo de una noche mas en vela, de una mañana en sueño, de como el descanso eterno de durmiente enferma a variado pesadillas.
No debiera sentirme culpable de estar sola en el rincón de mi cama, sintiéndome extraviada, donde cada sombra y cada raña, padecen de alevosía inmediata... sin encontrar recuerdos en mapas, sin divisar las raíces de la infancia, sin ver el árbol de la vida... Veo estrellas, a través del aliento condensado, imaginando como juega el fuego en sus incinerados cuerpos; sintiéndome culpable del hipnotismo que provocan las llamas en mi cabeza, sintiendo como el fuego se hace parte de cada latido, como el corazón arde durante su vida, como mis pupilas reflejan el brillo, pero al mirar al vació no reflejan nada...
Ya no veo estrellas ni recuerdo que las veía, ahora el rey de la vida sale a la vista; ya no quedan pedazos de cielo negro, solo un rubor amarillento entre nubes blancas, solo otro día al alba, solo otra mañana de insomnio... Un calor insonoro invade el cuerpo, se acaba el vaho de mi aliento, se acaba el entumecimiento; padezco ante el canto de los pájaros de mañana, sobre la valentía que llego al lecho, cayendo rendida ante la agonía...
No debiera sentirme culpable de estar sola en el rincón de mi cama, sintiéndome extraviada, donde cada sombra y cada raña, padecen de alevosía inmediata... sin encontrar recuerdos en mapas, sin divisar las raíces de la infancia, sin ver el árbol de la vida... Veo estrellas, a través del aliento condensado, imaginando como juega el fuego en sus incinerados cuerpos; sintiéndome culpable del hipnotismo que provocan las llamas en mi cabeza, sintiendo como el fuego se hace parte de cada latido, como el corazón arde durante su vida, como mis pupilas reflejan el brillo, pero al mirar al vació no reflejan nada...
Ya no veo estrellas ni recuerdo que las veía, ahora el rey de la vida sale a la vista; ya no quedan pedazos de cielo negro, solo un rubor amarillento entre nubes blancas, solo otro día al alba, solo otra mañana de insomnio... Un calor insonoro invade el cuerpo, se acaba el vaho de mi aliento, se acaba el entumecimiento; padezco ante el canto de los pájaros de mañana, sobre la valentía que llego al lecho, cayendo rendida ante la agonía...
